Tuesday, May 17, 2011

Los hermanos Karamazov y Freud. Un ínfimo apunte.

No me atrevo por ahora ni siquiera a esbozar un ensayo, vaya siquiera un comentario detallado de esta opus magnum de Dostoievski. Haré sólo un comentario muy pequeño respecto a la aparición de dos detalles autobiográficos en la novela:

Sabemos poco de la personalidad del padre de Dostoievski. Se dice que era muy estricto con sus hijos, aunque les procuraba una educación esmerada sin reparar en sus gastos. Sin embargo, padecía de esa alma rusa que no le permitía estar por mucho tiempo sin probar bebida. Cuenta la leyenda, que al no soportar sus constantes ataques de ira, producto de su alcoholismo, su servidumbre lo asesinó. Esto, como se puede ver, da pie a este capítulo de la historia de los Karamazov, que más bien es la historia de los Dostoievski. Freud, por su parte no se podía quedar callado ante tan bondadoso ejemplo de la literatura, y lo utilizó para sustentar su célebre complejo de Edipo, argumentando que inconscientemente Dostoievski deseó siempre la muerte de su padre, lo cual le produjo la intensificación de sus crisis de epilepsia.

Aquí hay que recordar que nuestro pobre literato además de tener un padre poco ejemplar, montones de deudas y sufrir el acoso de la policía, también sufría epilepsia. Este pequeño dato no sería importante a no ser porque fue fuente para sus futuras descripciones de personajes con esta enfermedad, entre ellos el que nos ocupa en esta obra: Smerdiakov.

Entonces, en conclusión, lo interesante es que esta, la principal novela del autor ruso, gira -entre otras cosas- en torno a un hecho autobiográfico: el asesinato de su padre. A lo largo de toda la novela se nos ofrecen tres posibles asesinos, de los cuales dos interesan en particular: uno padece los tormentos físicos de Fyodor (epilepsia) y el otro los tormentos psicológicos (la angustia de haber deseado su muerte).

Lo que nos brinda Dostoievski aquí es un excelente ejemplo de que, al contrario de lo que dice Bloom, toda buena literatura tiene que ser sincera, y si el autor ruso llegó a ser reputado como el autor de los mejores exámenes psicológicos en la literatura universal, es debido a su intensa búsqueda entre los abismos más oscuros de su mente. Quizás después de todo, Freud tenía razón.

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